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Los enanos también quieren alcanzar la Luna

(micrónica)

Por: El Róber Castillo

Y llegas a la tiendita de la esquina a comprar unos cigarros. Mientras haces fila escuchas que alguien ha tirado, accidentalmente, varios paquetes en la sección de panes, galletas y panqués a su izquierda. Por el “rabillo del ojo” miras el movimiento de la persona que comienza a levantar los paquetes envueltos en papel ruidoso. Volteas y miras lo que parece ser una niña de larga cabellera vestida de blanco. Te das cuenta que es una enana de unos 21 años de edad, vestida con uniforme de enfermera y que, además, es muy, muy bonita ella. Mientras se reacomoda el cubrebocas, te sonríe. Le devuelves la sonrisa con la mirada. Pagas los cigarros y te vas.

 

Ya en el carro piensas cuántas personas hay en la ciudad con la condición de acondroplasia o enanismo. Imaginas su diario vivir en un mundo que no está construido a su medida, en las vergüenzas que tienen que pasar, en las burlas recibidas a través de sus vidas, en sus luchas por llegar a una autoestima segura. y recuerdas una historia que sucedió en una ciudad de California, hace unos 6 años, cuando Michael, un enano que vivía en un complejo de apartamentos con Lynda, su mujer enana y sus dos niños, enanos también, eran el blanco de las burlas de un vecino y su hijo hasta que una tarde, harto ya después de un año de burlas, Michael tomó la decisión de asesinar a sus vecinos y después suicidarse.

 

Y recuerdas la película de Werner Herzog ‘Los enanos también empezaron desde pequeños’; y en el cuento ‘Nuestro pequeño gigante’ de Guillermo Samperio; en el poema de Robert Jones titulado ‘La casa de piedra, la enana Emma Cobb, el señor Ginebra y yo’, y piensa que en esta sociedad se inventaron los “eufemismos”, esas palabras o expresiones más suaves o decorosas con que se sustituyen otras consideradas tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca como las palabras mutilados, cojos, mancos, ciegos, sordos, tartamudos, feos, chaparros, retrasados mentales, locos y los pobres, y que aunque utilices los “eufemismos”, los seguimos discriminando diariamente en este mundo. Esto piensas mientras vas rumbo a casa por las calles de tu barrio.

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