InicioMexicaliOperación Cicatriz y convencer a la izquierda: el reto de Julieta

Operación Cicatriz y convencer a la izquierda: el reto de Julieta

Columna: SIN NOMBRE

Por Luis Arellano Sarmiento

MEXICALI.- Concluidas las designaciones de los 17 coordinadores estatales de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) rumbo al 2027, la Operación Cicatriz no sólo debe ser con quienes resultaron perdedores en la contienda interna, también con los fundadores del partido que abrazan la ideología de izquierda desde antes que llegaran al poder.

Un sector amplio de morenistas cuyo aspirante no fue designado coordinador, está acusando que oportunistas a que vienen del PRIAN, sin vocación de izquierda, resultaron triunfadores y, en cierto sentido, se sienten traicionados por su movimiento.

Generalmente, los oportunistas llegan en grupo, hay uno o varios líderes que son “cabeza de sector”, y la intención es colocar a su equipo en puestos públicos. Son fácilmente identificables, pero deben dejarlos sin ningún “hueso”, y entonces verán que no mueven un dedo haciendo trabajo de campo en favor de los candidatos sí designados.

Este debate se cuestionó en varias ocasiones al fundador y líder moral de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien respondió que el partido no le pertenece a nadie, y de cierta forma era bienvenida la gente de otros partidos que se sumaran a la ideología de izquierda.

Lo escribió en su libro “Gracias”, incluso, cuando hicieron el mismo cuestionamiento a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, una de sus respuestas fue recurrir a esas páginas del libro, mismas que leyó explicando cuál era la postura de López Obrador sobre ese tema.    

Ahora, las decisiones recaen en la presidenta del partido, Ariadna Montiel Reyes, y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández Mora, y están haciendo valer la frase: “Es tiempo de mujeres”.

De las 17 entidades federativas que disputarán gubernaturas en 2027, en diez recayó la coordinación en mujeres, el resto para hombres.

Aun cuando el martes 29 de septiembre, con la presencia de siete representantes de casas encuestadoras, el partido presentó públicamente los resultados, simpatizantes de los no favorecidos manifiestan en redes sociales su molestia y arremeten contra las dos morenistas que encabezan las decisiones, aunque son seis los integrantes de la Comisión de Elecciones.

Entre los casos más visibles están Guerrero, Chihuahua o Zacatecas, pues acusan de otorgar la coordinación a personas con pasado en partidos de derecha.

En el proceso de designación, le preguntaron a Citlalli por esos que llegaron a Morena provenientes de otros partidos, ella respondió con la frase: “Es de sabios cambiar de opinión”, y aunque la sabiduría popular le da algo de verdad, el mismo Vox Populi sostiene que “Árbol que nace torcido, jamás su rama endereza”.

En la convocatoria, se establecía qué, para términos de paridad, si en las encuestas resultaban favorecidos más hombres que mujeres, el partido decidiría lo conducente para equilibrar la balanza, pero no decía lo mismo si las encuestas favorecían a más mujeres. Incluso, Ariadna llegó a declarar que ojalá ganaran 17 mujeres.

En repetidas ocasiones recalcaron que no sólo la encuesta era la manera de tomar la decisión, pues sería tomada en cuenta la trayectoria, congruencia y reputación del aspirante, siguiendo los lineamientos que marca ese partido de izquierda.

Una realidad es que la potestad para registrar candidatos en elecciones, la tienen los partidos políticos, ya sea por convenciones, votaciones abiertas, ejercicios demoscópicos, candidatos de unidad o por “dedazo”. También existen las candidaturas independientes que deben cumplir requisitos.

Con el sistema implementado por Morena, de facto, la lucha por el poder se adelantó varios meses. Según la Ley Electoral del Estado de Baja California, las precampañas inician registro el 22 de enero de 2027, y condicionado a que haya dos o más aspirantes. Posteriormente, los partidos deben registrar sus candidatos entre el 20 y el 27 de marzo, para iniciar campañas 60 días antes del día de la elección, que será el domingo 6 de junio.

El proceso electoral federal inició el 10 de septiembre pasado.

Hay que recordar que hace algunos años, una queja era que las campañas duraban casi cuatro meses, por lo que hubo reformas para limitarlas a los meses de abril y mayo, con la jornada electoral el primer domingo de junio.

Este martes 29 de septiembre, un día después de concluir la designación de los 17 coordinadores, en rueda de prensa realizada en la Ciudad de México, la presidenta nacional Montiel Reyes, acompañada de los integrantes de la Comisión Nacional de Elecciones y de siete representantes de las casas encuestadoras, explicaron cómo se realizaron las encuestas y por qué tomaron algunas decisiones.

Hubo estados donde los aspirantes fueron hasta 27 o 21 apuntados.

Dos estados merecen especial atención: Nayarit, porque quien ganó la encuesta fue un hombre y la coordinación recayó en una mujer; la explicación que dio el partido fue que la paridad de género debía inclinarse a favor de las mujeres, más allá de lo que la ley obliga, que sería 9 a 8, por lo que decidieron que fuera 10 a 7.

En San Luis Potosí, partido actualmente gobernado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y que Morena no competirá en coalición en 2027, el partido decidió no designar a ninguno de los que se habían registrado como aspirantes, y decidieron un varón que habrían decidido por consenso los morenistas de ese estado.

En la designación de los siete coordinadores presentados el lunes 28 de septiembre, en ninguno estuvo presente un representante del Partido del Trabajo (PT), aunque las dirigencias aseguran que no se han roto las alianzas.  

Para la designación de coordinadores, Morena tiene una encuestadora propia, y mínimo hubo dos encuestadoras espejo, pero pudieron ser cinco si el PT y el PVEM incluían una más de su preferencia. La que tenía preferencia en las decisiones fue la encuesta propia.

Las preguntas y las valoraciones de respuestas, fueron proporcionados por el partido, con un máximo de 10 puntos. La mayoría de las designaciones estuvieron apegados a los ganadores de las encuestas.

Un primer detalle fue que preguntaron si conocían o no a una persona, pero esta pregunta no tenía ningún puntaje, así eliminaron la popularidad en la decisión final.

Como eran muchos los aspirantes, si los dos aliados proponían un aspirante, Morena incluía cuatros personas, porque las encuestas solo contemplaron seis participantes.

Pero antes de designar a los seis que serían sometidos a la encuesta presencial en casa, hicieron un sondeo telefónico, para ahí sí, depurar a los que menos eran conocidos por la población.

La pregunta a quién prefiere para candidato de Morena, PVEM y PT tenía un valor de 3 puntos; si votaría por equis personas valía 2; si tenía opinión positiva valía otros dos puntos; el que ganó la pregunta si era buen candidato obtuvo un punto; la honestidad se evaluó con 1.25 puntos y; cercanía con la gente, conocimiento del territorio y si cumplía las promesas, fueron evaluados con .25 puntos. Así se llegaba al puntaje máximo de 10.

El día de las designaciones, todos los aspirantes finalistas habrían sido citados para mostrarles el resultado de las encuestas, y notificarles la decisión que había tomado el partido.

Como es común en este ejercicio de designación, hubo no elegidos que se molestaron, algunos lo declararon públicamente, otros más disciplinados terminaron por aceptar el veredicto.

El caso Baja California

En el caso de Baja California fueron once los suspirantes, diez se registraron de manera presencial en Ciudad de México, y una vía internet pues la convocatoria dio oportunidad de registrarse vía electrónica del 22 al 26 de junio.

Después de la depuración telefónica, seis fueron los aspirantes evaluados en las encuestas, con el triunfo de la senadora con licencia, Julieta Andrea Ramírez Padilla, con puntaje de 9.75; muy por encima del alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, quien obtuvo 0.25 puntos.

Quienes estuvieron en la encuesta, pero no obtuvieron puntaje, fueron el senador, Armando Ayala Robles; el diputado federal con licencia, Fernando Castro Trenti; el diputado local del PVEM, Jorge Ramos Hernández y; por el PT, la ex presidenta municipal de Tijuana, Monserrat Caballero Ramírez.

Quienes se registraron, pero no fueron finalistas, son la diputada federal con licencia, Evangelina Moreno Guerra, el ex delegado de Bienestar federal, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, el ex Secretario General de Gobierno de Baja California, Alfredo Álvarez Cárdenas.

También Joel Anselmo Jiménez Vega, Archivaldo Samaniego Samaniego y Lorena Meléndez Yáñez, a quienes sinceramente no sabía de ellos y desconozco su trayectoria.

Y es que el primer gran reto de los coordinadores elegidos, es la operación cicatriz para acordar con los aspirantes que no resultaron elegidos.

En Baja California, Ramírez Padilla tendrá que hacer política, entendida ésta como el arte de la conciliación, lograr acuerdos, evitar conflictos y con diálogo, convencer razonable y satisfactoriamente.

A los aspirantes locales les tocó registrarse el 22 de junio pasado, por lo que fueron casi tres meses de competencia interna. La guerra sucia, fuego amigo, golpeteos, zancadillas y demás, no faltaron.

Definitivamente no es lo mismo competir sólo para hacer currículum porque tienes mínimas probabilidades de ganar, que competir con certeza de que tienes el triunfo en la bolsa. Y me refiero a la elección constitucional.

Y al igual que el resto de los estados, el convencimiento no sólo es con los nombres visibles en la contienda, también con la base del movimiento, los fundadores del partido, la gente de izquierda de toda la vida.

La misma Arianda Montiel, expuso que los coordinadores debían dialogar con los aspirantes perdedores y sumarlos para que desempeñaran una función que, por supuesto, deberá ser recompensado en un cargo de designación.

Para quienes aspiren a otro cargo también de elección, la dirigente nacional mencionó que los que participaron y no fueron elegidos, pueden competir para otro cargo, pero deberán ser evaluados con encuesta igualmente.

Quienes estén en posibilidad legal para reelegirse, también lo pueden hacer.  

El pasado 15 de septiembre, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena designó a Ramírez Padilla, coordinadora para la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional de Baja California.

Con 31 años, es la coordinadora más joven de los 17 estados en contienda.

La presidenta del partido, Montiel Reyes, destacó que la designada es abogada por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), en 2021 asumió como diputada federal y en 2024 ganó la elección para ser senadora de la república.

Sin duda, una carrera política meteórica.

La joven mexicalense, se desempeñó como secretaria particular de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, cuando ésta fungió como presidenta municipal de la capital del estado. También en ese gobierno municipal, Ramírez Padilla, fue Coordinadora de Proyectos Estratégicos, un cargo que le fue creado para hacerla visible ante medios de comunicación y se posicionara mediáticamente

Como senadora, Ramírez Padilla obtuvo proyección nacional en un programa semanal de debate en Televisa, y a ella le tocaba defender y argumentar la postura de Morena, la vi dando pelea a Zepeda y Gibrán, los panelistas de la oposición. No lo hacía mal.

También, en el Senado de la República, la fracción parlamentaria de Morena la nombró vocera ante medios de comunicación; también la recuerdo posicionándose en tribuna en temas coyunturales del debate parlamentario.

En una ocasión, en transmisión en redes sociales en vivo de las que hace muchas, Ramírez Padilla contó que su familia, específicamente su padre, estuvo en ciudad de México en 2006, durante el plantón encabezado por López Obrador por el fraude electoral.   

La hoy coordinadora de Baja California, debió tener unos 11 años; cuando en 2015 Morena obtuvo su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), era una estudiante universitaria de 20 años a mitad de la carrera de derecho.

Antes de la designación, la aspirante propuesta por el PT, Caballero Ramírez, hizo público que no iría a la Ciudad de México, y aseguró que habría otra encuesta y que ella estaría en la boleta electoral en 2026. Días después, también en sus redes sociales hizo ver que su partido no la postularía para la gubernatura y lanzó una pregunta presuponiendo que ahora estaría interesada por la candidatura de Tijuana.

Asimismo, el mismo día de la designación, el pasado 15 de septiembre, fue notorio el enojo de la diputada federal Moreno Guerra, porque después supimos que fue depurada en el sondeo telefónico y no fue contemplada en la encuesta presencial. Ese día pasaron de largo y no se dieron la mano.

Cuatro días después, el 19 de febrero, la morenista inconforme presentó un recurso legal en el Tribunal Electoral Federal contra el proceso interno de Morena y consecuente designación de Ramírez Padilla. El principal argumento es que, atendiendo la paridad y equidad de género, ella debió estar incluida en la encuesta final, pues fueron dos mujeres y cuatro hombres.  

Lo cierto es que Evangelina Moreno es la menos conocida porque no vi ninguna encuesta que la pusiera cerca de los punteros, incluso aparecía en último lugar. En mi caso personal, no sabía que existía hasta que quiso ser la elegida y colocó en la ciudad cartulinas con la palabra Eva en forma de una manzana. De ahí pregunté ¿quién será? Y cuando supe quién era pues, ni la conocía. Lo mismo opinaron compañeros reporteros y conocidos míos.

La situación no es muy favorable para la pretendiente porque ya había sido unos meses diputada local, cuando en pandemia falleció la diputada propietaria y entró como suplente; incluso, con la diputación federal que hoy ostenta por Distrito de Tijuana, tampoco resaltaba mediáticamente.

Tuve que recurrir a Google para saber que fue militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y que, como miles de izquierda, renunciaron a ese partido para seguir a López Obrador y fundar el partido Morena. Tal vez por eso considera que tiene mayores méritos para ser la próxima candidata en Baja California.

Unos días después de la designación de Julieta Ramírez, la senadora inició visitas a las sedes del partido en los siete municipios del estado, por lo que aprovechó por platicar con los no elegidos y demás actores políticos de interés en una eventual coalición.

Evangelina Moreno ya se reunión con Julieta y con Ariadna, pero según hizo notar, no desistió al recurso legal y sigue su marcha. Parece que quiere como compensación la candidatura de Tijuana, pero como dijo la presidenta nacional de Morena, deberán someterse a una encuesta de aceptación popular.

En el proceso interno, tanto a celular como a teléfono de casa recibí decenas de encuestas telefónicas, no con personas que preguntaban, sino que eran grabadoras.

Una de ellas me llamó la atención por el sesgo evidente que no dejaba duda quien la mandó a hacer.

Para empezar, decía que llamaban de parte del “Sistema de Información Pública de Baja California”, algo que no existe dentro de la estructura de gobierno, y particularmente de llamar la atención por utilizar la palabra “pública”.

Nada más decía una pregunta y, palabras más palabras menos, decía que a cuál persona elegía para la candidatura de Morena en Baja California, a “Evangelina Moreno que representaba los principios de la Cuarta Transformación o por Julieta Ramírez que representaba la continuidad de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda”.

En el caso de Ismael Burgueño Ruiz, quien después de perder regresó a la presidencia municipal de Tijuana, ya se reunió con Julieta Ramírez y con Ariadna Montiel, además de que Arturo Escobar y Vega, Coordinador Nacional de Elecciones del PVEM, le dio su respaldo para que buscará la reelección.

De hecho, el día de la designación, el líder del verde reconoció “a su amigo Ismael Burgueño” por la altura de miras que demuestra en la derrota a la coordinación de Baja California, que como “pocos estados requieren más unidad y cierre de filas”.

Fueron Julieta y Burgueño, quienes alternándose encabezaron las encuestas en Baja California, incluso, en los resultados que presentó Morena el martes 29 de septiembre, el tijuanense ganó en el rubro de “Más conocido”.

Siendo Tijuana el municipio más poblado de México, gobernarlo es un premio de consolación nada despreciable, por lo que Eva, Monserrat y Burgueño ya quieren ese pastel.

Aunque el fundador morenista, en 2015 fue el primer candidato de ese partido por la alcaldía de Tijuana, la candidatura en el 2024 le cayó de rebote, prácticamente sin buscarla.

En esa ocasión la entonces morenista, Monserrat Caballero, buscaba la reelección contra el ex boxeador y ex director del deporte en Baja California, Erik Morales. La disputa fue brava, y el partido decidió dar la candidatura a Burgueño, quien era presidente estatal de esa institución política.

Como es normal, en la búsqueda por el poder se hacen alianza. Fueron también Burgueño y Julieta quienes más apoyo visible tuvieron de diputados locales y federales, así como funcionarios públicos municipales y estatales. El mismo día, ambos hicieron megamarchas y ahí se evidenciaron.

Por ejemplo, Burgueño Ruiz hizo equipo con el diputado federal Armando Fernández Samaniego y la diputada local, Michel Sánchez Allende. La idea era que Burgueño buscará la gubernatura y por ende, dejar vacante la alcaldía de Tijuana. Samaniego y Sánchez, estarían puestos para la candidatura en Mexicali, dependiendo el género que decidiera el partido.

Movido el tablero político, la reelección en la candidatura de Burgueño, significaría para Samaniego olvidarse de la presidencia municipal de Mexicali, escaño que tiene tiempo buscando.

¿Y eso por qué? Se preguntará usted. Pues porque por criterios de paridad de género, en Baja California el Instituto Estatal Electoral (IEE) ha resuelto que los siete municipios se dividen en posibilidades de triunfo alto, medio y bajo.

Mexicali y Tijuana son alto por lo que mínimo en un municipio deber haber candidata mujer; Ensenada, Rosarito y Tecate son nivel medio, por eso ahorita son dos mujeres y un hombre encabezando las alcaldías; mientras que San Felipe y San Quintín lo consideran posibilidades bajo, así que deber haber un hombre y una mujer.

La situación se pone en disyuntiva para Fernández Samaniego, porque es diputado federal con posibilidad de reelegirse, para lo que Morena estableció el plazo del 1 al 4 de octubre, para quienes aspiren a la coordinación de los distritos federales. En caso que no compita por la reelección para buscar la presidencia municipal, si no gana la encuesta o no es designado por su partido, se quedaría sin cargo de elección popular.

En la mismo circunstancia está Evangelina Moreno, también diputada federal que aspiraría a la alcaldía de Tijuana.

Y sí le agregamos que la Oficial Mayor del municipio, Claudia Beltrán, y la diputada local, Michelle Tejeda, buscan la candidatura de Mexicali y apoyaron a Julieta Ramírez, la disputa no es fácil para Michel Sánchez, que deberá ganar la encuesta a sus compañeras de partido.

Otro de los aspirantes que se quedaron en el camino, fue Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quedó depurado en el sondeo telefónico y no fue incluido en la encuesta final.

Fue más de 6 años delegado del Bienestar federal en Baja California, los primeros cinco años con Andrés Manuel López Obrador, y el último con Claudia Sheinbaum Pardo.

Es hombre de izquierda, de conocimiento histórico y disciplinado a la vieja usanza.

En 2024 se bajó de la contienda interna de Morena por las candidaturas a senadurías, porque los dos huracanes que devastaron Acapulco al final del sexenio pasado, obligó a concentrar allá mucha gente de Bienestar y tuvieron que ir a Guerrero por varios meses.  

Hace treces días, cuando Julieta Ramírez empezó a visitar casas municipales de Morena, ese mismo día en Mexicali tuvo reunión con Ruiz Uribe y su equipo; al día siguiente también estuvo con la coordinadora en San Felipe y; este 2 de octubre la acompañó en Ensenada.

No ha manifestado querer contender por cargo de elección popular, pero seguramente estará incluido en el gabinete central del ejecutivo estatal.

La Operación Cicatriz continúo al reunirse con Armando Ayala Robles, su compañero de fórmula al lograr el escaño en el Senado, el ensenadense ya fue presidente municipal y le quedan cuatro años como senador.

Jorge Ramos Hernández del partido verde no ha manifestado públicamente si busca otro escaño de elección popular, actualmente es diputado local con licencia y su partido, va muy de la mano en las coaliciones con Morena, con excepción de San Luis Potosí, donde competirán solos.

El ex Secretario General de Gobierno del actual Poder Ejecutivo, Alfredo Álvarez Cárdenas, o por lo menos yo no lo he visto, tampoco ha manifestado buscar cargo de la elección.

Julieta Ramírez también se reunión con Fernando Castro Trenti, y éste le dijo que se retiraba de la política, y tal vez lo que le quiso decir es que no trabajaría para el partido en el proceso electoral en marcha, de hecho, nunca ha hecho nada por el partido.

Castro Trenti, nunca ha ganado una elección, fue diputado local en Baja California, candidato a la gubernatura, Senador de la República, todo con el PRI y todas perdiendo. También fue embajador en dos países con Enrique Peña Nieto.

Llegó a Morena ya que ostentaban el poder, apadrinado por Ricardo Monreal Ávila; es diputado federal por la vía plurinominal de lista, y es de los que traen a su grupo para ocupar cargos, como la actual diputada federal Nancy Sánchez Arredondo, ex dirigente estatal del PRI que en el 2018 despotricaba contra López Obrador. No movieron un dedo para lograr que la izquierda alcanzara el poder, pero ya dijo que buscaría la presidencia municipal de Mexicali.  

Hasta aquí los aspirantes no favorecidos con la que se aplicó o se intenta aplicar la Operación Cicatriz en Baja California.

Una verdad de perogrullo en Morena, es que los triunfos electorales, no han sido gracias al individuo, innegablemente es por la marca “Morena”, y en gran medida sigue siendo por el líder moral Andrés Manuel López Obrador. Aunque no falta el megalómano que piense lo contrario, la mayoría lo reconoce, dentro y fuera del partido.

Gran parte de los 30 años que gobernó el Partido Acción Nacional (PAN) en Baja California, la verdadera campaña por lograr el poder fue en la contienda interna de ese instituto político.

La razón es simple. Tenían muy altas probabilidades de ganar la elección constitucional, con amplia aceptación ciudadana. La principal forma para elegir candidatos eran las convenciones para que los militantes votaran y decidieran sus candidatos, aunque también había designados directos del partido para algunos escaños.

Con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) el presidente de la república decidía los candidatos, incluso ya gobernando los ponían o quitaba a su antojo. Cuando no ganaban, recurrían frecuentemente al fraude electoral porque controlaban todo.

Ahora, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) optó por las encuestas para designar candidatos, en primer lugar, porque cuando eran oposición debían medir las probabilidades reales de alcanzar el triunfo.

Seguramente por esa razón, ahora el PAN recurre a las encuestas para designar a sus candidatos en Baja California, aunque la popularidad no significa inteligencia, sapiencia, conocimiento, capacidad, honradez ni honestidad para ejercer la función pública.

No es una verdad absoluta, pues puede ocurrir que el más popular tenga también el resto de cualidades descritas con antelación, pero casi nunca ocurre. Y es en todos los partidos.

En Baja California y para algunas entidades federativas donde Morena ya son gobierno, tal vez ese método de encuestas ya haya cumplido su función; si este método continúa para el 2030, los aspirantes deben empezar a posicionarse en la opinión pública desde ayer.

Tal como pasó con el PAN cuando gobernaron de 1989 a 2019, el partido Morena es casi seguro que ganará la elección de 2027.

Las últimas cuatro elecciones las ha ganado con carro completo, incluso, incrementando sus votos duros y militancia. Es verdad que el partido en el poder se va desgastando y terminan por perder, siempre ocurrirá eso, el asunto es qué tan rápido ocurra.

Por el contrario, el PAN y el PRI, aun siendo oposición, van a la baja en votantes; quien sí tiene tendencia de incremento es el partido Movimiento Ciudadano (MC), y seguramente, no el próximo año, pero sí en los subsiguientes, podría ser contendiente serio para ganar elecciones en Baja California.

Por los 30 años que gobierno el PAN, todavía tiene su voto duro, pero el de Morena lo duplica, difícilmente el comportamiento electoral da un giro vertiginoso cada tres años, se necesitan más años para revertir una tendencia. El crecimiento de MC debilita más al PAN que al partido en el poder, incluso, una tercia fuerte ayuda a Morena.

Otro dato es el factor del partido que compró Jorge Hank Rhon, ahora llamado Partido Encuentro Solidario (PES), en 2021 mandó al tercer lugar al PAN.

Para Julieta Ramírez, más que los aspirantes que no ganaron, debe acudir a los militantes de izquierda, fundadores o no fundadores de Morena, pero de izquierda, ahí radicará su aceptación y posterior apoyo en las funciones de partido.

Los neomorenistas se muestran más pragmáticos que dogmáticos, son los que históricamente brincan de partido en partido como chapulines sin ideología, pues su objetivo es tener trabajo donde sea.

Y ahora que apenas es coordinadora estatal sin ser oficialmente la candidata, es en este momento cuando se le acercarán con dinero los que buscan privilegios o contratos como proveedores una vez que llegue al poder, si acepta ese dinero crea compromisos.

Gran parte de las acciones que realiza o realizará un gobernante están basadas en los compromisos que hizo durante la campaña, no sólo los ideológicos, –que se sobreentiende es normal–, también por los compromisos adquiridos con las personas o grupos que aportaron dinero para que ocupara el cargo constitucional, cualquiera que sea.    

Saber definir bien de quienes acepta apoyo, le ayudará a vivir en paz en el futuro,

aceptar dinero de la delincuencia tarde o temprano se sabe y la tranquilad mental está de por medio. A veces, hasta el final de un mandato puede ocurrir, pero ocurre.

Para Julieta Ramírez, saber definir a su equipo de trabajo, o a las personas que tendrán injerencia en las decisiones públicas, es un asunto de sapiencia y fortaleza, que solamente, está en ella.

.

2 de octubre de 2026

- Advertisment -spot_img
- Advertisment -spot_img
- Advertisment -spot_img