PregoneroBaja

La venganza de pachamama

Foto: Iván Mesta

[chronic-as de borderlandia)

Por: Violenta Schmidt

Empezaron a caer leves gotas de lluvia en mi barrio. Las suficientes para pincharme de la nariz y halarme como boba hacia la ventana que da a la calle persiguiendo el perfume del agua sobre la tierra seca de esta ciudad, petricor le llaman. En eso, veo que en la placita del parque de enfrente se congregaban algunas personas demasiado ajenas a las de por aquí: gentuza vestida tirándole según ellos a finolis; miro bien alrededor y hay autos lujosos estacionados y la chingada. Ah, pos ya vi bien, eran los guarros del PRI montando el freakshow de su candidatilla en el parque. Culeros, pienso. En eso veo a un güey mamón de esos jalando a gente que sí es de por aquí a algún lado que se vea bien culero pa’la foto. Justo en eso, frente a la casa se estaciona otro automóvil del año.

 

Pienso: ajá, vengan para acá hijos de la chingada, perciban bien ese olor de aguas negras que tiene tres meses brotando del drenaje general de la cuadra. Que lo reconozcan sus cochinas almas que han de oler igualito, como las de los de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento que de las pinchemil veces que hemos llamado para poner la queja,   t-o-d-i-t-a-s nos han mandado al carajo.

 

Justo en eso estaba cuando nuestra santísima madre pachamama arrecia la bendita lluvia. Yo creo que se fijó que eran del PRI porque de repente soltó un granizo bien grandote y chido: desmontó en un dos por tres su show barato. Todos corrieron como cucarachas.

 

La lluvia limpió por fin la porquería de la calle, se llevó las aguas negras, priístas y acarreados. Esbocé una sonrisa y me fui tranquilamente feliz con mi hija y los perros al patio a mojarnos, a gritar, a reírnos con esas gototas gordas gordas y frías que se sentían a toda madre en esa tarde bella de leve calor y milagros inesperados.

 

Ciudad Juárez, 04 de enero de 2022

 

 

 

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